La pérdida de una mascota: la eutanasia

Hace poco hemos sufrido la pérdida de nuestro perro Net. Después de casi 15 años su viejo corazón estaba cansado y no nos quedó más remedio que practicarle la eutanasia. Fueron momentos muy tristes y la decisión fue muy dura.

He ecncontrado un artículo muy interesante que habla sobre la eutanasia y que empieza así:

“Según un estudio realizado en Inglaterra, el 50 por ciento de los perros mueren entre los 10 y los 15 años y solamente el 20 por ciento con más de 15. La esperanza de vida de los perros ha aumentado gracias a una más saludable y completa nutrición y a los regulares cuidados veterinarios a los que los sometemos; no obstante, un 75 por ciento de los perros tienen que ser sacrificados. Seguramente la mayoría de los propietarios de perros estarían de acuerdo en elegir que su perro muriera en su cama, tranquilo, o de repente, mientras realiza su actividad preferida, pero por desgracia esto no acostumbra a pasar.

La decisión de practicar la eutanasia a un pero anciano puede llegar por varias razones: puede que el perro sufra un enfermedad incurable que le provoque sufrimiento; puede que tenga graves problemas de conducta; puede que sea demasiado anciano; puede que tengamos que hacerlo porque debemos, por ejemplo, trasladarnos a vivir a otro sitio y nuestro perro anciano no sea capaz de soportar el cambio, etc. Evidentemente, tomar esta decisión no será nunca fácil ya que probablemente nos afectará profundamente. En estos momentos la opinión del veterinario será muy importante ya que nos ayudará a entender los motivos por los cuales debemos decidir practicarla.

Es posible que nos sintamos culpables por tomar tal decisión, pero el veterinario nos hará ver que puede que sea lo mejor que podemos hacer por nuestro perro anciano pese a que nos duela o nos parezca cruel. Deberemos informarnos bien para poder tomar una decisión de la que estemos totalmente convencidos. Tendremos en cuenta que si se practica es para que el perro, en cualquiera de los casos que se den, no sufra inútilmente, por lo tanto no se trata de un acto cruel sino al contrario de un acto solidario y de cariño. Nuestro perro no tiene el conocimiento para saber lo que se le va a hacer así que no sufrirá por esto; sí sufrirá si nosotros estamos demasiado tristes y afectados ya que le transmitiremos este sufrimiento, por tanto si queremos que no entristezca intentaremos no mostrarnos demasiado afligidos o angustiados delante de él.”

Podéis ver el artículo completo aquí.

Net, nunca te olvidaremos y nos costará llenar el hueco que has dejado en nuestras vidas.

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