Terapia y educación asisitida por animales de compañía

La TEAAC consiste en la participación de animales de compañía en intervenciones terapéuticas, con el fin de propiciar o promover la salud y el bienestar humano.

Es decir, aprovechar valores intrínsecos del animal – respuesta invariable, fidelidad, incapacidad de juzgar, etc. – para facilitar el trabajo del facultativo, del educador o del terapeuta en la educación, recuperación, rehabilitación, reinserción, tratamiento o mejora de la calidad de vida de determinadas personas.

Un perro, un gato, pueden dar mucho más que compañía: pueden ser un valioso puente de comunicación entre el terapeuta y el paciente. En una sociedad crecientemente individualista, los menos favorecidos -personas que sufren por la soledad, trastornos psíquicos o enfermedad- la intervención de un animal de compañía en el tratamiento terapéutico puede favorecer, entre otros beneficios, el equilibrio, el bienestar.

Numerosos estudios científicos e investigaciones a nivel nacional e internacional, apoyan y avalan lo positivo de esta disciplina.

¿Cuándo surge la TEAAC?

El primer uso histórico de animales como complemento en una institución data el año 1792, en un asilo en York, Inglaterra. Este centro incluía animales como parte del entorno habitual y estimulaba a los pacientes a que los cuidaran. Precursor de los programas de refuerzo positivo, el Asilo York adoptó medios positivos, en vez de medios punitivos, para controlar el comportamiento.

La siguiente referencia que se tiene constancia fue Bethel, una institución en Bielefield, Alemania, fundada en el año 1867 para el tratamiento de pacientes epilépticos, aunque más tarde extendió sus tratamientos a otras enfermedades. Apodado “una institución sin muros”, Bethel incorporó animales de granja y un parque natural para animales salvajes, además de animales de compañía habituales y un programa ecuestre de mucho éxito.

La utilización regular de animales como ayuda terapéutica en Estados Unidos comenzó en el Hospital para Convalecientes de la Fuerza Aéreas del Ejército en Pawiling, Nueva York, en 1944. Un teniente con una herida muy grave en una pierna y que tenía que permanecer internado durante bastante tiempo, comunicó al hospital su deseo de tener un perro como animal de compañía. La dirección del hospital accedió y le entregaron un cachorro de pastor alemán, Fitz. Fitz logró maravillas con el paciente que vio aumentar su interés, seguridad y sentido de la responsabilidad al tener que ocuparse del perro. El éxito de esta experiencia produjo una avalancha de peticiones entre los oficiales y soldados pacientes. Posteriormente se introdujeron también animales de granja, pequeños anfibios y reptiles de los bosques cercanos.

Sin embargo, la TEAAC no surgió oficialmente hasta 1953, gracias a un perro peludo llamado Jingles y a su dueño, el psiquiatra Boris Levinson. A Jingles no le estaba permitido entrar en la consulta cuando el doctor atendía a sus pacientes, pero sí que podía hacerlo cuando estaban solos. Un día que Jingles se encontraba en la consulta del Dr. Levinson ya que no esperaban ninguna visita, llegó inesperadamente una madre con su hijo muy alterados. El niño había pasado ya un largo proceso terapéutico sin éxito. Mientras el Dr. Levinson saludaba a la madre, Jingles se acercó hacia el niño y empezó a lamerle. Ante la sorpresa de los dos adultos, el niño no se asustó sino que abrazó al perro y comenzó a acariciarlo. Durante la sesión, el niño manifestó su deseo de volver a jugar con el perro. De esta manera, el Dr. Lenvinson comenzó a tratar al niño siempre con la presencia de Jingles. Este actuaba como intermediario entre el doctor y el niño. Así fue como poco a poco pudo tratar al niño y ayudarle a su recuperación.

Cuando el Dr. Levinson presentó sus resultados en una convención al resto de la profesión médica, recibió comentarios de todo tipo. Mientras la mayoría de los asistentes mostraron su entusiasmo, otros se rieron a carcajadas. Posteriormente muchos psiquiatras y psicólogos infantiles le confesaron que ellos habían vivido experiencias similares con animales de compañía y centros de terapia infantil se ofrecieron a cooperar en investigaciones.

Así fue como oficialmente surgió la Terapia y Educación Asistida por Animales de Compañía (TEAAC), un método complementario de rehabilitación que la Fundación Affinity apoya y viene promoviendo de acuerdo con su misión de “promover el papel de los animales de compañía en la sociedad”.

(1) Odean Cusack: “Animales de compañía y salud mental” y Boris M. Levinson: “Psicoterapia infantil asistida por animales”.

Miles de años de convivencia

Los animales han acompañado al hombre desde hace miles de años. La relación entre el hombre y el perro se remonta al período Paleolítico mientras que la relación con el gato se inició un poco más tarde, durante el Antiguo Egipto. Desde entonces ambas especies nos han acompañado y ayudado de muy diversas formas.

Los perros cooperaron con el hombre en las labores de caza primero y más tarde en la protección del ganado y la defensa de las cosechas. La función principal del gato fue la captura de roedores que ponían en peligro los graneros de los asentamientos humanos.

Las investigaciones más recientes confirman que el perro es la variante doméstica del lobo. Se cree que el lobo fue el primer animal domesticado por el hombre, hace más de 100.000 años. Durante el proceso de domesticación el hombre seleccionó los ejemplares que mejor se adaptaban al entorno humano y a la ayuda durante la caza. A través de los años la selección genética llevada a cabo por el hombre produjo, por un lado, un cada vez mayor distanciamiento de la especie ancestral y, por otro, una mayor variedad de perros, que hoy denominamos razas. Aunque ya los Romanos se refieren a varias razas de perros, no es hasta el siglo XIX cuando tiene lugar la explosión de diversidad que explica que más de las 400 razas de perros que son hoy reconocidas por la FCI (Federación Cinológica Internacional).

En el caso de gato, la domesticación es más reciente que la del perro. Según expertos, los gatos fueron domesticados en el Antiguo Egipto, hace 4.500 años. Al parecer, los gatos, todavía salvajes, se acercaban a los asentamientos humanos en busca de roedores que se encontraban en los graneros. El hombre percibió este acercamiento, que suponía un control natural de los roedores que diezmaban las cosechas. Aunque el gato doméstico puede llegar a ser muy tolerante ante la presencia de personas y otros gatos, conserva todavía parte del espíritu solitario y territorial de su antepasado salvaje.

(2) Xavier Manteca y Jaume Fatjó: “Manual de educación y manejo de perros y gatos para programas de terapia asistida por animales de compañía”

Los animales de compañía, fuente de salud

Los animales son terapeutas natos. Su sola presencia, la capacidad de respuesta al contacto humano y la sencillez de sus demandas, dan a sus dueños una sentido de seguridad emocional que a menudo escasea o falta en el mundo actual, plagado de cambios frecuentes y rápidos.

Los animales de compañía constituyen una fuente inagotable de calor, seguridad y amor incondicional.  Resultados de investigaciones demuestran que los animales nos proporcionan el don de sentirnos necesarios, nos dan un sentido de familia, de seguridad, de ánimo para hacer ejercicio, de sensibilidad hacia nuestros estado de humor.

Los animales de compañía son siempre afectuosos, accesibles y no nos pueden criticar. Creen que somos las personas más maravillosas del mundo. Inspiran buen humor y una sensación de despreocupación, una vuelta a la infancia y un espíritu alegre. Proporcionan amor y aceptación incondicional, ofrecen afecto espontáneo y lealtad sin fin, son un hombro donde llorar, un confidente en el que confiar.

Tener un animal de compañía es como vivir con un terapeuta que proporciona relajación instantánea. Contemplarlo, acariciarlo, jugar con él o hablarle tiene un efecto benéfico inmediato sobre nuestro organismo.

Los animales de compañía nos hacen más felices, sanos y sociables. Proporcionan a sus propietarios y a quienes tienen contacto con ellos beneficios psicológicos, fisiológicos y sociales.

¿Cómo y cuándo llega la TEAAC a España?

En 1990 la Fundación Affinity presentó formalmente la Terapia y Educación Asistida por Animales de Compañía (TEAAC) a la profesión médica y a la sociedad en general mediante la publicación de la primera de las obras de su fondo editorial “Animales de compañía y salud mental”, de la autora Odean Cusack. La acogida fue muy buena y encontró, desde un principio, el apoyo y consejo de la Sociedad Española de Psiquiatría.

Ello llevó a la organización del primer congreso internacional “Animales de compañía: fuente de salud”, y la implantación y financiación de los primeros programas en España.

Hoy a los 20 años del nacimiento de la Fundación Affinity, la iniciativa emprendida en el 1990 es ya una realidad pionera en nuestro país, con una serie de importantes logros.

La Fundación Affinity, siguiendo su misión de “promover el papel de los animales de compañía en la sociedad” promueve estas terapias mediante la realización de tres actividades:

  • la organización de Congresos internacionales
  • la publicación de un fondo editorial sobre TEAAC
  • la esponsorización de programas en centros

Un perro, un gato, pueden dar mucho más que compañía: pueden ser un valioso puente de comunicación entre el terapeuta y el paciente. En una sociedad crecientemente individualista, los menos favorecidos -personas que sufren por la soledad, trastornos psíquicos o enfermedad- la intervención de un animal de compañía en el tratamiento terapéutico puede favorecer, entre otros beneficios, el equilibrio, el bienestar. Y personas sin problemas, pueden hallar en el “cuatro patas” el motor que provoca más ejercicio, que propicia mejores relaciones, más salud.

¿Su valor está demostrado científicamente?

Numerosos estudios científicos e investigaciones a nivel nacional e internacional, apoyan y avalan lo positivo de esta disciplina.

La Fundación Affinity, que desde el 1990 ha editado libros de consulta, implantado Programas de Terapia y Educación Asistida y organizado los Congresos “Animales de compañía, fuente de salud”, ha editado el libro ‘Manual de Terapia Asistida por Animales. Fundamentos teóricos y modelos prácticos’ de Aubrey H.Fine. Una nueva herramienta para el estudio de esta nueva disciplina, la implantación de nuevos programas y la medición rigurosa de la eficacia de los programas de TEAAC.

Fuente: Fundación Affinity



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